Aplicaciones en panadería

Miércoles, 7 Mayo   

El mercado europeo es un mercado estancado, ¿es posible reactivarlo? El consumidor se muestra cada vez más consciente de la importancia de alimentarse saludablemente. Esto se debe principalmente al éxito de los productos lácteos probióticos en toda Europa. Los productos de las empresas, que destinan bastante dinero al marketing, han contribuido a instaurar, comprender y aceptar el término “bacterias benéficas”. Sin embargo, dado que los probióticos no se agregan fácilmente a los productos horneados, es difícil para este sector aprovechar esta oportunidad. Una solución proviene de los ingredientes prebióticos. Estos ingredientes pueden ser fácilmente incorporados al pan y otros productos de panadería y brindan una posibilidad de aprovechar la tendencia actual hacia aquellos productos que cuidan de la salud digestiva. Es más fácil usar la palabra producto funcional, ya que el uso de fibras y cereales sin refinar en los productos de panadería se suelen usar más frecuentemente, aunque en algunos países de la Unión mucho más que en otros.

El pan es uno de los alimentos básicos de la dieta. Desde principios de los noventa del siglo pasado las cifras demuestran que el ciudadano europeo promedio consume unos 50/70 kg de pan por año. El pan representa un medio ideal para aportar un mensaje de salud digestiva extra. Para muchos de nosotros, el pan de cada día aporta la fuente principal de fibra de la dieta. Cada vez somos más conscientes de la importancia de ingerir suficiente fibra. Pero este nuevo reconocimiento fehaciente de la presencia de bacterias “buenas” y “malas” en el intestino permite que este beneficio sea reforzado por un mensaje, que apunta a mantener la salud digestiva.

La investigación de consumidores demuestra que todos queremos encontrar beneficios de salud adicional en los alimentos básicos que consumimos a diario –sin que nos veamos obligados a desviarnos del camino para incorporarlos a la dieta diaria–.

La historia de este nuevo segmento de la industria alimentaria (el de los alimentos funcionales) suma apenas 20 años, es por lo tanto muy reciente. El pionero fue Japón, (como ya hemos dicho al principio del artículo) que ya tienen unos 350 productos autorizados. Le siguió Estados Unidos, hace una década, y en Europa los desarrollos tienen menos de cinco años.

En Europa el pan es consumido diariamente por millones de personas; al pan (en toda su gama) se le pueden incorporar productos enriquecidos (se le adicionan, o se le añaden componentes con un efecto terapéutico probado, los cuales se potencian con algún ingrediente para hacerlos más saludables o se les quita algún elemento tóxico o nocivo). Este tipo de suplemento en los productos alimenticios (como lo es el pan) es un reclamo muy importante para el consumidor.

¿Qué le depara el futuro a los productos horneados de panadería u otros alimentos que promueven la salud digestiva? Se espera que los productos con la etiqueta de prebióticos/ probióticos/ y funcionales continúen siendo el centro indiscutido a medida que continúa creciendo en el consumidor la preocupación por una buena salud digestiva. Cuando hay algún trastorno en el estómago o se siente las consecuencias del exceso en las comidas, el efecto negativo que ello tiene sobre el resto del organismo es inmenso. Cuando el aparato digestivo está trabajando en todo su potencial, el resto del cuerpo se siente mejor, consumiendo productos funcionales y con adición de probióticos /prebióticos las personas se sienten mejor, y ese es un valor fundamental.